Valeria se quedó un rato largo mirando la tarjeta entre sus manos. Esa tarjeta que todavía no había regresado a su dueño, pero tenía el peso de un grillete. Pensaba en la suerte de muchos y la desafortunada vida de otros. Ella era uno más llena de infortunio, puesto que mientras muchos lo tenían todo, ella nunca tuvo nada, y ahora que parecía tenerlo todo —lujos, un piso entero, seguridad—, en realidad era como si lo hubiera perdido en absoluto. Todo era una vida irónica, llena de giros extraño