Mundo ficciónIniciar sesiónClara es monitora de equitación, independiente y un poco tímida, pero con una chispa vacilona que la hace imposible de ignorar. Su vida transcurre entre caballos, clases y la presión constante de sus padres para que tenga un novio “de verdad”. Hasta ahora, su mundo parecía predecible… hasta que Marcus apareció en la hípica. Él es rico, seguro de sí mismo y, aunque su vida parece perfecta desde fuera, esconde un lado vulnerable: su hija de seis años, Mara, necesita atención y cuidado, y él no sabe por dónde empezar. La conexión entre Marcus y Clara surge de manera inesperada, con miradas prolongadas, risas compartidas y una química que ninguno puede ignorar. Entre clases de equitación, roces casuales y momentos de complicidad, Clara y Marcus descubrirán que lo que empieza como un encuentro profesional puede despertar deseos, emociones y secretos que ninguno esperaba. Pero cuando la atracción se vuelve inevitable, ¿estarán dispuestos a arriesgar su corazón? “Entre Caballos y Miradas” es un romance fresco y sugerente sobre segundas oportunidades, chispa inesperada y cómo el amor puede aparecer en el lugar menos pensado… incluso entre cascos y riendas.
Leer másEl sol de la mañana entraba tímido por las ventanas de la casa, pero no lograba disipar la sensación de tensión que flotaba en el ambiente. Clara estaba en la cocina preparando algo de desayuno para Mara, aunque en realidad sus manos temblaban un poco. La emoción de las últimas semanas, la ecografía, y la certeza del embarazo habían dejado paso a una realidad más compleja: logística, responsabilidades y pequeñas grietas en la paciencia de ambos.Marcus apareció por el pasillo, con una camisa desabrochada y el cabello aún húmedo del baño. Sus ojos, normalmente intensos y dominantes, mostraban cansancio, pero también una alerta constante. Había dormido poco, pensando en contratos, reuniones y ahora en la vida que estaba por venir.—Buenos días —dijo Clara, intentando sonar tranquila—. Mara todavía duerme, pero pronto se levantará.Marcus asintió, apoyándose en el marco de la puerta, y su mirada recorrió la cocina, luego se detuvo en Clara. —He estado pensand
La tarde caía lentamente sobre la ciudad, tiñendo las ventanas de Clara de un color naranja apagado que parecía querer acurrucarlos en silencio. En el coche, Marcus conducía con las manos firmes sobre el volante, pero su mente estaba en otro lugar. Cada curva, cada semáforo, era un recordatorio de que su vida estaba a punto de cambiar para siempre.Clara estaba a su lado, abrazando su vientre con cuidado, pero también con una determinación silenciosa. Mara dormía recostada entre los dos, agotada pero tranquila tras la emoción del día. La niña parecía ajena a la magnitud de lo que acababan de descubrir, pero Marcus y Clara no podían ignorarlo.—Tenemos que hablar —dijo Marcus finalmente, rompiendo el silencio—. Sobre lo que viene.Clara asintió, tragando saliva. —Sí. He estado pensando… —su voz se volvió más firme—. Tenemos que organizar todo. Financieramente, logísticamente… pero también emocionalmente.Marcus ladeó la cabeza y la miró. —Emocional
El sol apenas se filtraba entre las nubes cuando Clara y Marcus salieron del hospital, Mara tomada de la mano de Marcus, todavía con el calor del abrazo de la tarde anterior. Habían pasado unos días desde el susto del accidente, y la tensión se mezclaba con una expectativa silenciosa que los mantenía alerta.—¿Vamos a hacer algo especial hoy? —preguntó Mara, con ojos brillantes, su voz cargada de curiosidad inocente.Marcus intercambió una mirada con Clara. Ella asintió levemente, con esa mezcla de nervios y emoción que la hacía temblar un poco por dentro.—Sí, pequeña —dijo Marcus, con una sonrisa—. Vamos a ver algo que nunca has visto antes.Clara apretó suavemente la mano de Marcus, sintiendo cómo la ansiedad se colaba entre la emoción. Estaba nerviosa, pero sabía que este momento sería importante. Mara no sospechaba nada, y eso era lo que hacía que todo fuera aún más intenso.El viaje hasta la clínica de ecografía fue breve. Marcus mantenía una mano sobre el volante y otra sobre l
La lluvia no había cesado, pero ahora ya no sonaba solo como fondo: parecía acompañar la tensión que sentían Clara y Marcus mientras conducían hacia el hospital. Cada gota golpeando el parabrisas era un recordatorio del caos que la vida les lanzaba justo cuando empezaban a encontrar estabilidad.Marcus apretaba el volante con fuerza, la mandíbula tensa, los ojos fijos en la carretera. Clara estaba a su lado, con las manos apoyadas sobre su vientre, sintiendo cómo cada movimiento de Marcus transmitía su preocupación. No habían hablado mucho desde que se levantaron. Las palabras parecían superfluas frente a la urgencia del momento.—¿Está grave? —preguntó Clara finalmente, la voz un hilo.Marcus respiró hondo antes de responder. —No lo sé. Solo dijeron que tuvo un accidente y que la evaluaban. —Su voz era seca, contenida, y Clara notó que estaba intentando mantener la calma por los dos.—Mara… —susurró ella, acariciando su vientre con un gesto automático, inconsciente.Marcus ladeó la c
Último capítulo