TANYA RHODES
—¡Hey! ¡Calmado! —exclamó Vanessa empujándolo del pecho—. Deja a la niña, viene conmigo.
Richie soltó una risotada y se rascó el cabello de manera graciosa.
—Solo quiero hacer nuevos amigos —respondió encogiéndose de hombros mientras sus ojos regresaban a mí—, no quiero ser insistente ni molestarte… pero en verdad me encantaría invitarte algo de la cafetería.
No pude evitar sonrojarme y agachar la mirada. Cuando estaba lista para aceptar su oferta, alguien me tomó del brazo, era