TANYA RHODES
Se me cayó la quijada hasta el piso. ¿Mi profesor, la eminencia que todos esperaban, era Noah? Bueno, con la descripción que me había dado mi compañera nueva tuve que haberlo deducido.
A diferencia de otros maestros que había tenido en la vida, con una apariencia sobria y madura, Noah parecía haber salido del club, con la camisa desfajada y abierta del cuello, sus cabellos desordenados y al mismo tiempo fresco, dejando una estela de loción varonil, de esas que te hacen inhalar co