TANYA RHODES
—¿Cómo supiste dónde estaba? —pregunté sin voltear a verlo.
—Jerry y yo ya estábamos asediando la casa de Paulina cuándo te vimos entrar con ella —contestó Viggo de brazos cruzados, viendo hacia el frente—. Estábamos buscando una manera de entrar, pero lo que llegó fue un motivo. Todo el sigilo y la prudencia que guardábamos se fue a la mierda cuando te vi en su auto.
El silencio nos permitió escuchar el ruido a nuestro alrededor. El pasillo del hospital estaba lleno de movimient