Mundo ficciónIniciar sesiónKate Adams necesita un trabajo de medio tiempo para cubrir el alquiler y otras cuentas, cuando su profesor de literatura le consigue una excelente oportunidad como chef para Dimitri Yilmaz, un hombre obsesionado con la perfección y acostumbrado a la soledad. Todo cambia cuando un trágico accidente cobra la vida de la hermana de Dimitri, dejando a su único sobrino sin padres. Según la voluntad de su hermana, la custodia del niño se le otorga a Dimitri bajo una condición inesperada: debe casarse. Desesperado por no perder a su sobrino, Dimitri le propone a Kate un contrato matrimonial. ¿Podrán ambos enfrentarse a esta inusual unión y superar las barreras de sus propias vidas solitarias?
Leer másEl teléfono suena justo cuando estoy terminando de doblar una de las pocas prendas que dejé aquí cuando me fui.Me quedo mirando la pantalla unos segundos.Número desconocido.Pero sé quién es.Respondo.—¿Sí?—Señora Yilmaz, le habla el licenciado Ferrer.Cierro los ojos un instante, preparándome.—Dígame.—Le informo que el señor Dimitri Yilmaz ya ha sido notificado, al igual que su representante legal. El proceso ha sido admitido y, aunque habrá ciertos tiempos que respetar por su estado, la solicitud de divorcio ya está formalmente en curso.Silencio.Debería sentir algo más.¿Alivio?¿Paz?¿Tranquilidad?Pero lo único que siento...Es un vacío extraño.—Entiendo —respondo finalmente.—Estaré en contacto con usted para los siguientes pasos.—Gracias.Cuelgo.Me quedo con el teléfono en la mano, inmóvil.Ya está hecho.No hay vuelta atrás.Esto ya no es una idea.No es una amenaza.Es real.—Bien... —murmuro, más para convencerme que por otra cosa.Dejo el teléfono sobre la mesa y
No debí permitirlo.El pensamiento llegó tarde.Demasiado tarde.El sonido de la puerta al abrirse fue lo único que logró romper ese instante que segundos antes, parecía suspendido en el tiempo.Me separo de Alba con brusquedad, como si el contacto de pronto quemara.—Señor...La voz de mi secretaria termina de aterrizarme en la realidad.Realidad.Maldición.—¿Qué sucede? —pregunto, molesto, más por mí mismo que por la interrupción.—Disculpe que haya entrado asi, pero creo que usted debería saber algo.— ¿Qué sucede?—Hace un momento... su esposa estuvo aquí.Mi mente se queda en blanco.—¿Qué?—Tropecé con ella afuera hace unos minutos.Siento cómo algo se hunde en mi estómago.No.No puede ser.—¿Entró?Necesito saber cuánto vio.Cuánto alcanzó a escuchar.—No... pero estaba en la puerta.La puerta.Entreabierta.El silencio cae como un golpe.No necesito más.La imagen se arma sola en mi cabeza.Kate ahí.Detenida.Escuchando.Viéndome.Mi respiración se vuelve pesada.—Puedes r
—¿Qué hiciste que? —Espeta Aurora sorprendida. —Tenía que dejarle los puntos claros. Me cansé de que piensen que soy una ingenua que se quedará de brazos cruzados. Me encontraba en una cafetería del centro con Aurora esperando a Elyf para almorzar las tres juntas. Azad se encontraba en sus clases de natación, asi que tenía bastante tiempo libre antes de regresar a casa. —Entiendo lo que me dices y en tu lugar lo hubiera hecho también, ¿pero has pensado que pasaría si la historia de ella y Dimitri revive? —Le daría el divorcio y me marcharía. —Ya no es tan fácil. Están esperando un bebé y su matrimonio ya no es solo un contrato. —Lamentó el retraso —Interrumpe Elyf —. Pero demoré más de lo que pensé en la oficina. —No te preocupes, igual aún no pedimos —Le regaló una sonrisa —. ¿Todo bien en la oficina? —Si. Sólo que unos nuevos clientes llegarán esta tarde para cerrar una gran negociación. Pero del resto todo marcha bien, ¿Y ustedes? —Pues bien —Responde Aurora —. Sólo que c
Me quedé en silencio, observando cómo la cucharita giraba lentamente dentro de la taza. El leve sonido metálico era lo único que se escuchaba en la sala. Pero dentro de mí, había un ruido ensordecedor.¿Y si el pasado no había terminado realmente? ¿Y si simplemente había estado dormido, esperando volver a reclamar lo que alguna vez creyó suyo?—¿Estás bien, Kate? —preguntó Elyf con dulzura, aunque su voz venía cargada de precaución.—No lo sé —respondí con sinceridad, por fin levantando la mirada—. Supongo que necesitaba ponerle nombre a lo que sentí ese día... a la incomodidad... al miedo.—No tienes que tener miedo, Kate.Eres la mujer que mi primo escogió para toda su vida. Y estás aquí, cuidando de Azad, construyendo una vida con Dimitri... no eres reemplazable.Sonreí, aunque sin alegría.—Pero sí soy vulnerable, Elyf. Y esa mujer... —me detuve—. Esa mujer lo conoce. Conoce partes de él que yo tal vez aún no. Y lo que más me asusta no es que regrese, sino que Dimitri no haya cerra





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