Finalmente me encontraba en casa. Después de una larga semana en el hospital, pude salir de alta no sin antes una serie de cuidados estrictos para mantener con vida a mi bebé.
"Mi bebé."
Ni siquiera podía creer que me encontraba embarazada.
Aún me costaba asimilarlo. Sentada en el borde de la cama, con una almohada presionando suavemente mi espalda, pasé mis manos por mi vientre aún plano, como si buscara confirmar que algo estaba creciendo dentro de mí. El silencio de la habitación contrastaba