Mundo de ficçãoIniciar sessãoMargaret Queen recibe una visita inesperada un hombre peligroso; Nikolay Ivanov, que dice tener a su hermano cautivo y que éste le debe una enorme suma de dinero. Ella está dispuesta a todo con tal de librar a su hermano de manos de ese hombre de mirada profunda y endemoniadamente atractivo, quien la hace trabajar para él, deshaciéndose de sus rivales en el mercado más grande de narcotráfico de toda Europa. Margaret cumple su misión al pie de la letra, aunque ambos se encuentran atados de manos cuando el enemigo principal de Nikolay aparece y sospecha de las intenciones de su rival, por lo que éste tendrá que hacerla pasar por su mujer para despistarlo, aunque una inesperada atracción comience entre ellos hasta el punto de tener una intensa y apasionada relación, concibiendo así a un bebé.
Ler maisMargaret A la mañana siguiente, me cambié de ropa y fui en dirección a la habitación de Katrina. Hacía ya algún tiempo que había instalado su cuna en la habitación de al lado y me sentía muy rara sin mi pequeña cerca. Aunque gracias a ella y a John, Nikolay estaba de nuevo a mi lado, y esta vez no iba a perderlo por nada del mundo. Había quedado con él en Central Park, pero antes tenía que darle de comer a Katrina y asearla.Entré en su cuarto y me acerqué a la cuna con una sonrisa… sonrisa que se congeló en mi rostro al ver la cuna vacía. Intenté no volverme loca, pero era muy difícil. Entonces, recordé la amable conversación que tuve con Mike y algo no encajaba. Jamás había querido hacer daño a una persona, pero supe que si encontraba al que una vez llamé hermano, me sería muy difícil no matarlo por haberse llevado a mi hija.Corrí hacia la sala y llamé a Nikolay, que me contestó al segundo tono. No pude evitar contarle los hechos precipitadamente. Él me pidió que le esperase y
NikolayTuve que viajar a Rusia detrás de una importante pista y resolver unos asuntos.Extrañaba muchísimo a mi mujer y a mi hija, así que mandé por ellos cuando me di cuenta que mis asuntos iban a retrasarme más de lo esperado. Luego regresamos una semana más en Nueva York, iba a ver a Margaret cada día cuando tenía un momento libre, ya que el resto del día me encontraba haciendo gestiones y trabajando como un loco para dejar todos mis asuntos resueltos. No quería condenar a mi hija a una mala vida y tampoco a Margaret, aunque aún no le daría esta noticia. En aquellos días no volví a ver a Mike y eso era un alivio. El muy cabrón me había suplicado piedad y aunque no solía dársela a nadie, pensé en Margaret y en lo triste que estaría si acabara con su único hermano, aunque fuera un hijo de puta.No es que me importara en lo más mínimo lo que él pensara, pero tenía que tenerlo vigilado de ahora en adelante, más que nada porque él amaba a Margaret, o eso decía. Además, estaba seguro
No conocía bien a los hermanos de Nikolay, pero la última vez que todos aparecieron juntos; había sido divertido, loco y abrumador a la vez.Algo en común que todos los hermanos Petrov tenían en común, era que les encantaba derrochar dinero y sobre todo, discutir entre ellos por cualquier cosa pequeña.Sí bien no habían tenido la oportunidad de viajar aún, los hermanos de Nikolay tenían fotos de Kat y ellos le habían enviado regalos hermosos, aunque me vi obligada a regresar uno que otro.Al parecer, Yarik creía que un collar y pendientes de rubíes eran apropiados para una bebé que no cumplía ni los dos años.Luego de que entendió el mensaje, se dignó a copiarse de los regalos a sus hermanas y enviaba juguetes y ropa. El único hermano que había tenido en brazos a la bebé Kat, era Levy. Nikolay actuó como si no le importara, pero no pudo ocultar del todo la sonrisa de su rostro.Pero mi hija no conocía a sus abuelos todavía y eso me aterraba un poco.Victoria y Alexey Petrov, como sie
Meses después Habíamos salido por un antojo de Margaret, la seguridad se había doblado, pero no había habido ningún contratiempo, excepto cuando mi mujer manifestó estar partiéndose en dos.Iba a morir de la desesperación, ver su dolor era como una agonía en llamas y la peor tortura del mundo, no quería pasar por nada parecido de nuevo. —Juro que voy a desmayarme —sentí que sudaba frío en el auto, ningún guardaespaldas u otro miembro de seguridad podía impedir que estuviera a punto de quedarme petrificado en pleno asiento—. ¿Estás bien? ¿Margaret?—Sólo conduce —habló con dientes apretados, temblando de pies a cabeza.Su respiración era errática, el sudor perlaba su frente y los quejidos (y gritos) que soltaba demasiado a menudo para mi gusto, me tenían a punto de tener un síncope. —Margaret…—AAAAAAAAAAAHH, ¡conduce, maldita sea! —pisé el acelerador, sintiendo mi cuerpo temblar por la expresión asesina que puso en ese momento. "¿A dónde se fue tu hombría, Nikolay Ivanov?", se bur
Último capítulo