Mundo ficciónIniciar sesiónLa avioneta privada descendió sobre la pista nevada de Aspen con la suavidad de una pluma cayendo sobre terciopelo. Fuera, el mundo era un lienzo infinito de blanco y azul cobalto; dentro, Alexander Blackwood observaba a su esposa con una sonrisa que no tenía nada que ver con los negocios y todo que ver con la posesión.
Camila miraba por la ventanilla, maravillada por el cambio de paisaje. Habían dejado atrás la humedad sofocante y el ruido de Miami a







