La tormenta tropical que azotaba Miami esa noche parecía una manifestación física de la ansiedad que había estado creciendo en el pecho de Alexander Blackwood durante la última semana. Faltaban dos días para la fecha programada del parto, y aunque el equipo médico le había asegurado que todo estaba bajo control, Alexander había revisado los protocolos de emergencia del hospital tres veces esa misma tarde.
Estaban en la biblioteca de la mansión. Camila leía un libro sobre desarrollo cognitivo in