Las palabras dejaron a Asteria sin aliento. Cada sílaba, cada mirada, parecía llevar consigo una profundidad que nunca había imaginado. Aunque había tratado de ignorar sus propios sentimientos, ahora no podía hacer otra cosa que enfrentarlos, sentirlos completamente.
Por un momento, ambas se quedaron en silencio, pero esta vez no era incómodo ni pesado. Era un silencio lleno de emociones no dichas, de entendimiento mutuo y de una conexión que ninguna de las dos podía negar.
Asteria finalm