El agua continuaba corriendo en el lavabo, el sonido llenando el pequeño espacio del baño, envolviendo a Asteria en un instante de respiro.
Su reflejo en el espejo mostraba el rubor aún evidente en sus mejillas, los ojos un poco más abiertos de lo normal, como si todavía estuviera asimilando lo que acababa de pasar.
Respiró hondo, intentando calmar el pulso acelerado, intentando ignorarlo.
Pero fuera del baño, Lysandra seguía allí.
Podía imaginarla perfectamente.
Recostada contra