Alaia Kendrick
El sonido de la alarma me obligó a abrir los ojos a primera hora de la mañana. No permití que la pereza me ganara; salté de la cama impulsada por una mezcla de nerviosismo y una adrenalina electrizante que me recorría el cuerpo. Entré al baño, hice mi rutina de aseo personal con cuidado y me paré frente al armario. Hoy era mi primer día, el día en que cambiaría mi vida, así que elegí un atuendo sumamente profesional: una falda de tubo negra que se ajustaba con precisión a mis ca