Alaia KendrickMe miré al espejo por quinta vez en menos de diez minutos, balanceándome ligeramente sobre unos tacones plateados que me hacían sentir completamente fuera de mi elemento. El vestido era largo, de un tono azul medianoche que, según yo, disimulaba un poco las marcadas curvas de mi cuerpo. Siempre me había sentido un tanto cohibida con mi cuerpo.Con manos temblorosas, deslicé mis lentes sobre el puente de mi nariz y los acomodé detrás de mis orejas. Logan los odiaba. Cada vez que salíamos, insistía en que me hacían ver como una niña sabelotodo y que arruinaban mis ojos azules, pero quitármelos no era una opción. Sin ellos, el mundo a más de un metro de distancia se convertía en una mancha borrosa y difusa. Necesitaba ver. Necesitaba aferrarme a la realidad.El timbre de la casa resonó en la planta baja, interrumpiendo mis inseguridades. Di un profundo suspiro, alisé la tela del vestido sobre mis caderas y comencé a bajar las escaleras con un cuidado exagerado, aferrándo
Leer más