Alaia Kendrick
Me quedé completamente petrificada en el umbral de la puerta, con la tableta digital apretada contra mi pecho como si fuera un escudo protector. El aire en mis pulmones pareció transformarse en plomo. Estaba demasiado sorprendida al ver a Logan sentado allí, con esa postura relajada y altiva, en el corazón del imperio de su padre. Mi mente trabajó a mil revoluciones por minuto intentando procesar su presencia. Yo sabía perfectamente que Logan no trabajaba en la corporación; él