La sala estaba llena de tensión. Anabel se encontraba en el centro, rodeada por los líderes de las familias mafiosas de la región, cada uno con sus propios intereses y agendas. Había convocado esta reunión para establecer su autoridad como nueva jefa, pero no había anticipado la resistencia que enfrentaría.
"¿Qué hace esta niña aquí?" gritó Vincenzo, el jefe de la mafia de Nápoles, un hombre robusto con una mirada feroz. Era conocido por su crueldad y su disposición a eliminar a cualquiera que