Las paredes frías de la prisión eran un recordatorio constante de la caída de Vincenzo. Sin embargo, en su interior, una chispa de determinación ardía con fuerza. Vincenzo y Valeria estaban atrapados, pero no derrotados. Sabían que la clave para salir de allí era ganarse la confianza de los demás prisioneros y comenzar a tejer una red de aliados.
Los días se convirtieron en semanas, y cada momento era una oportunidad para observar, escuchar y planear. Vincenzo, con su carisma natural, comenzó a