Los días se convirtieron en meses, y la vida en el exterior continuaba con una aparente calma. Anabel y Francesco estaban en la cúspide de su poder, expandiendo su imperio en el mundo del crimen con una eficacia impresionante. La caída de Vincenzo había dejado un vacío que ellos habían llenado rápidamente, y su influencia crecía a pasos agigantados.
Anabel, ahora embarazada, disfrutaba de una felicidad que nunca había imaginado. La noticia de su embarazo había traído alegría a su vida y un nuev