Capítulo 224: El Veneno de la Profecía
El líquido esmeralda que brotó del cristal roto por Valerius no cayó al suelo, sino que pareció desafiar la gravedad, trepando por los bordes de la porcelana antes de precipitarse al abismo de espejos que ahora sustituía al suelo de mármol. Astraea observó con una parálisis que no era de miedo, sino de reconocimiento místico. La Gran Sala del Consejo se había convertido en un escenario suspendido entre dos mundos. Arriba, el techo de la torre conservaba su