Capítulo 293: El Filo de la Memoria
La visión se expandió como una mancha de aceite sobre el suelo de la torre. Astraea ya no veía las paredes de madera, sino la nieve ensangrentada de la Masacre de la Frontera. En el centro del caos, su padre, Vaelen, se tambaleaba con el pecho abierto. Pero no había vampiros cerca. El único hombre a su lado era un Valerius joven, cuyos ojos plateados estaban empañados por las lágrimas y la furia del instinto quebrado.
—Mírame, Astraea —suplicó el Valerius rea