Capítulo 297: El Intercambio de las Sombras
El grito de Vaelen desde el inframundo desgarró la realidad. La mano de hueso que aferraba el tobillo de Valerius no era una alucinación; era la justicia física de un **linaje** que reclamaba su deuda. Astraea, con la palma unida a la de su Alpha por el acero y la sangre, sintió cómo la energía vital de Valerius empezaba a ser succionada hacia la tumba.
—¡Suéltalo! —gritó Astraea, intentando usar su magia de tierra para sellar la grieta, pero el suelo