Capítulo 296: El Verdugo de la Reina
La presión en el cuello de Astraea era una garra de hielo que cortaba no solo su respiración, sino su conexión con la tierra. La sombra gigante que emergía del portal la alzaba del suelo, mientras las palabras del espectro resonaban como una sentencia de muerte sobre las montañas nevadas.
—¡Suéltala! —rugió Valerius.
El Alpha se lanzó contra la entidad de **oscuridad**, pero sus manos atravesaron el humo negro como si golpeara el vacío. No era un enemigo de