Capítulo 225: El Cáliz de la Herencia Sangrienta
La mano helada que emergía del plato de Valerius rodeó la garganta de Astraea con una presión que desafiaba toda lógica física. No era una mano de carne, sino una extensión de la voluntad del abismo que se abría bajo la mesa del Consejo. Astraea, con los ojos fijos en el cristal rojo sangre que su esposo sostenía frente a sus labios, sintió cómo el aire se volvía una amalgama de polvo de plata y desesperación. La Gran Sala de la Torre parecía est