Capítulo 294: El Dilema de la Sangre
El aire en la torre se volvió denso, cargado de un magnetismo que hacía vibrar el linaje de Astraea hasta la médula. Frente a ella, el reflejo de Selene la observaba con una calma gélida, mientras a sus espaldas, el Valerius real se desvanecía entre jirones de bruma y agonía.
—¿Mi libertad o su vida? —repitió Astraea, con la voz quebrada.
Se giró hacia el Alpha. A pesar de la visión del verdugo, su instinto reconoció el aroma a almizcle y bosque que siempre