Capítulo 201: El Descenso al Corazón del Abismo
El suelo de la torre no cedió; se disolvió. Fue una transición de la solidez de la piedra al vacío de una garganta abierta. La mano de luz negra que envolvía a Astraea y Amira no era una superficie sólida, sino una presión que vibraba a la misma frecuencia que su sangre. Al caer, Astraea sintió que la gravedad se convertía en un concepto relativo. El aroma de los pinos de la manada se esfumó en un parpadeo, reemplazado por la fragancia opresiva de