El puente de suspensión de Blackwood, una estructura de acero oxidado que conectaba el peñasco de la prisión con la civilización, se mecía violentamente bajo los vientos huracanados de la tormenta. Las luces de los helicópteros daban a la escena un aspecto de pesadilla interrumpida por destellos de luz azul y roja. Allí, en el límite entre el cautiverio y la libertad, la tragedia de los Sinclair estaba a punto de alcanzar su punto de ebullición.
Leonard Sinclair y James Ford se miraban, separad