El contacto no duró más de unos segundos.
Pero fue suficiente.
Lo que ocurrió en ese instante no podía explicarse como algo físico. No fue solo piel contra piel… fue una reacción más profunda, más intensa. Como si algo invisible hubiera despertado y decidido expandirse sin pedir permiso.
Kael fue el primero en romper la conexión, retirando la mano con rapidez. El gesto parecía controlado… pero no lo era del todo. Había tensión en su mandíbula, en la forma en que sus dedos se cerraron lige