Esta vez…
No hubo advertencia.
No hubo transición lenta.
Solo ocurrió.
La presión en el aire regresó de golpe, mucho más intensa que antes. No era solo una sensación incómoda… era invasiva. Como si algo invisible se estuviera expandiendo desde Lía hacia todo lo que la rodeaba, ocupando espacio sin pedir permiso.
Kael lo sintió de inmediato.
Su cuerpo se tensó, sus sentidos se agudizaron, y por primera vez desde que todo había comenzado… no parecía tener una respuesta clara.
—Lía…