37. Gracias al universo por mis amigos
Indra.
Intenté hacer el menor ruido posible cuando me levanté de la cama.
Me tuve que morder fuertemente los labios cuando el dolor me recorrió todo el magullado cuerpo.
Me las ingenié para salir del cuarto en completo silencio después de poner almohadas alrededor de los gemelos, los cuales estaban privados en medio de los ronquidos de Dante.
Cerré la puerta con todo el cuidado que pude y solté un ligero suspiro al ver el silencioso amanecer desde el gran ventanal, como si fuese un nuevo día aj