58. Perdí la fe
Indra.
Sabía que mis hijos estaban asustados, pero seguros bajo las armas de mis hombres.
Ulises me había dicho que era mejor evacuar la isla, pero yo me negué rotundamente. No me iban a sacar de mi hogar. Ya se habían llevado demasiado de mí.
En medio de la gente corriendo hacia las armas y de los soldados que intentaban acabar con todos los que se interpusieran en su camino, miré a Dante correr hacia nosotros con alguien en brazos.
Ni siquiera dudé en dispararle al hombre que tenía frente a