56. Es tiempo de dejarte ir
Indra.
Jorge apareció muy silencioso por la puerta alzándome las cejas. Luego me hizo señas con la cabeza para que lo siguiera fuera de la casa.
Caminé lento hacia él, subiendo a otro carrito de golf con él como piloto.
Estos eran más cómodos para andar en la isla.
—Tu hermano está vivo, solo que el hospital será mejor para su recuperación —me dijo de pronto Jorge, mientras el aire nos despeinaba a ambos. El español tenía varios rasguños en una mejilla.
—Gracias, Jorge... yo no pensé... tarda