55. Pandora
Indra.
1 de diciembre del 2020.
Las cosas en la isla se habían calmado un poco.
Me dejé caer sobre la arena, sintiéndome por primera vez sola desde que toda esta horrible situación comenzó.
Una de mis enfermeras se quedó cerca de mí, con su maletín listo para atenderme si me sentía mal. Todo por órdenes de Vladimir.
Tanta pérdida de sangre y fatiga habían acabado conmigo. Tanto dolor emocional me había hecho débil.
Solté un sonoro suspiro al ver las olas del mar, más calmadas en medio del atardecer.
El océano siempre había sido testigo de mi vida.
Mis hijos parecían haberse adaptado a este espacio sumamente bien. Dasha y Sofía fueron un peso menos y un alivio en mi alma para ellos.
Con Victoria no tuve tanta suerte. La encontraba llorando en cada esquina, lamentando la pérdida de su hermano. Era muy difícil verla así.
La hermana de Dante, al contrario, parecía tomarse las palabras de aliento de Dasha mejor que antes. Sofía está segura que su familia regresaría a Dante a casa