36. Explotó
Indra.
Los gritos de Fausto retumbaron aún en lo más profundo de mi cabeza. Él me iba a cazar, me iba a quitar a mis hijos.
La camioneta se detuvo en el aeropuerto, donde todos bajaron rápido como si estuviésemos huyendo. Y algo me decía que así era.
Johanna y Jorge desaparecieron con mis hijos directo dentro de la seguridad.
Dante me extendió un brazo para ayudarme a pararme, pero yo inconscientemente me sacudí, adolorida en todos los aspectos de mi alma.
Dante me miró como cuando yo res