57. Mi religión
Dante.
1 de agosto del 2021.
El ruido del oleaje en el mar fue una calma en mis sensaciones. El perímetro era tranquilo de armas, pero repleto de planeadores que ponían sillas blancas de piel por doquier para crear la atmósfera romántica y pacífica en la boda de Dasha y Johanna.
—¡Dante, Fara se está comiendo las flores! —trote hacia el grito de Sofía en mi traje blanco hecho a la medida, sin corbata ni cinturón.
Mi hermana, envuelta en el jumper blanco de espalda descubierta, intentaba alejar a mi pequeño demonio de un jarrón de cristal que había sido plantado en la arena.
Franco, sentado en la arena sobre una manta, se estaba carcajeando de las acciones de su hermana. Llegamos a la terrible edad de los dos años.
La única bebé que había cuidado desde que nació fue Sofía, y seguro que esta nunca me dio los problemas de cabeza que tenía con los gemelos.
"Tampoco crecieron bajo las mismas condiciones". Me dijo mi subconsciente.
—¡Niña, habiendo tanta comida! —le grité.
Fara me sonrió, a