Fausto.
Mi mente intentó enfocarse en el momento cuando César me gritó completamente fuera de sí.
Pero la cruda realidad fue que la furia dentro de mí explotó, nublando todas mis firmes decisiones.
Di dos largos pasos hacia mi incompetente hermano menor para quitarle la pistola con la que temerariamente apuntaba a Indra.
¡Cómo se atrevía César a hacer esta escena!
¡Le he dado más de lo que se merecía y así me paga! ¡Apuntándole al amor de mi vida! ¡Amenazándome!
Sin previo aviso sentí algo atr