Capítulo 20: Si no soy yo, será otro.
Cuando iba a recogerla después de clases, no podía dejar de mirarla por el espejo, y eso resultaba muy incómodo para Isabel. Pero era mejor que su madre lo supiera; no tenía secretos con ella, y este no sería la excepción.
Esa noche, estando en su habitación y dispuesta a irse a la cama después de realizar sus labores académicas, tocó su madre a la puerta.
—Hija, ¿aún estás despierta?
—Sí, mamá, entra por favor.
—Quería preguntarte, ¿cómo va todo en el colegio?
—Bien, mami. Pe