Jesús observaba muy de cerca todo lo que ocurría en la hacienda entre Mary y Carlos. Le parecía una pesadilla todo lo que estaba pasando. Su mundo se llamaba Mary: había dejado todo por ella, y ahora simplemente había vuelto a los brazos de su violador, el hombre que un día le destruyó la vida y a ella parecía no importarle
Mary llegó con un vestido negro corto, ajustado a su figura, y unos tacones altos. Siempre elegante, hermosa y sonriente. Carlos la besó con pasión. Jesús, que seguía cada m