—Quiero besarte —susurró Carlos, sin darle a Mary tiempo para decidir. Se acercó a su rostro y la besó con deseo, un beso que, para su sorpresa, fue correspondido.—. Te necesito, Mary. —Besó su cuello, abrió su blusa y descendió hasta sus pechos. Pasó la lengua suavemente, haciendo que ella soltara un gemido de placer.
—No, no... —replicó Mary con voz entrecortada.
Carlos se detuvo, se puso de pie y la miró por un momento. Mary tenía los ojos cerrados y respiraba con dificultad. Estaba muy asus