12. Y yo tan malo para ti
Dante.
Gruñi fuertemente al escuchar el estupido celular sonar en alguna parte de mi cuarto.
Me tropecé con la alfombra.
Ah... mierda creo que seguía pedo.
Gracias a las cortinas negras la luz del día no entraba nunca en mi vida.
De reojo volví la vista hacia la cama donde Indra dormía ajena a todo. Después del cóctel de drogas de ayer tardaría mucho en retomar la consciencia. Cómo mínimo dos días enteros.
Johanna ya tenía en su poder los videos y fotos que su hermana Catalina había tomado