13. Pérdida
Indra.
Entreabrí los ojos ante el asqueroso olor a alcohol.
—Indra— una mujer pronunció mi nombre pero yo volví a cerrar los ojos ante la intensa iluminación blanca.
Quería seguir durmiendo. Estaba tan cansada.
Alguien abrió uno de mis ojos y me hecho una luz directo contra la pupila que me hizo cerrar los ojos de golpe.
El ligero gruñido de molestia brotó de lo profundo de mi maltratado pecho.
Escuché el resoplido de alguien y luego dejaron de jugar con mis ojos en un intento de despertar