51. Todo se vale en la guerra y el amor
Indra.
Me fue imposible entender cómo mis ojos aún producían lágrimas después del eterno tiempo que sentí haber pasado.
El helicóptero literalmente se había detenido en medio del mar, sobre un enorme barco de cuatro plantas modernas, llenas de lujo. Y armas.
Luka me ayudó a quitarme los arneses en medio de la ventisca que aún sacudía las alas del helicóptero.
Solté un chillido al ver de nuevo mis muñecas en carne viva por culpa de esas estúpidas esposas que iba a odiar el resto de lo que me qu