11. Tu eras tan buena para mi
Fausto.
Moscú, Rusia.
—¡Solo tenias una tarea Edmundo! ¡Mas te vale que encuentres una solución para cuando llegue a la Ciudad de México!— la furia y el estrés salieron de mi en un aullido cuando colgué la llamada.
Nadie iba a extraditar a mi padre a ningún puto lado. ¡Esa bola de cobardes solo esperaba a que me distrajera para intentar hacer movimientos a su favor!.
Tecleé ruidosamente cortos mensajes llenos de órdenes para Cesar respecto a la situación de nuestro padre.
Se que Vladimir y