La habitación estaba envuelta en una penumbra densa, donde las sombras bailaban con la tenue luz que se filtraba a través de las cortinas. Alexander y Emilia se encontraban frente a frente, cada uno sosteniendo la mirada del otro como si en ese intercambio silencioso pudieran descifrar sus miedos y deseos más profundos.
Sin mediar palabras, Alexander dio el primer paso, acortando la distancia entre ambos. Sus manos encontraron las de Emilia, sus dedos envolviendo los suyos con una mezcla de fir