El apartamento de Emilia en Rosewood District estaba bañado por la tenue luz de las farolas de la calle, que se colaba por las persianas. Era una noche tranquila y algo fría de mediados de octubre, pero la tensión en el aire hacía que cada rincón del espacio pareciera más pequeño, más sofocante. Sentada a la mesa, con una taza fría de té entre las manos, su mirada perdida en las sombras que danzaban en la pared, contemplaba las palabras que le había dicho la terapeuta esa tarde.
Dos semanas tra