—Ya estoy mejor, me gustaría volver al trabajo.
Emilia habló durante el desayuno. Después de una guerra fría que se prolongó por dos días, con pequeñas amnistías en las noches, debido a la negativa de Alexander de que no durmiesen solos; la pelinegra comprendió que si seguía allí se iba a volver loca.
Tras el asaltó sufrido y el rescate por parte de Sidorov, ella había analizado mucho —tal vez demasiado— toda la situación. Una parte de sí misma consideraba que todo lo hecho por el rubio tenía s