La mañana entró sin pedir permiso, y encontró a Valentín con los ojos aún pesados y los hombros tensos por el desgaste de los últimos días, Valentín ya estaba de pie cuando el primer rayo se derramó por la baranda; tenía el móvil apoyado en la mesa y un cuaderno abierto con una lista que había empezado en la madrugada.
Cipriano — revisar seguridad; mujer del traje marfil — 16:30; Marina — permisos; joyero — urgente; invitados — corta lista; capellán o juez — discreto; música — mínimo.
Era su li