El bullicio del teatro seguía retumbando en los oídos de Alma mientras caminaban entre la multitud que salía emocionada tras el concierto.
Aún podía sentir la vibración de las voces de Il Volo en su pecho, como si la música no se hubiera terminado del todo. Valentín la miraba de reojo, encantado con la expresión extasiada de su rostro.
Ella caminaba como una niña que acababa de cumplir un sueño.
—Te gustó —preguntó él con una sonrisa ladeada.
—Me encantó... —respondía Alma con un suspiro, como