FUEGOS ARTIFICIALES
Destellos secos y el sonido cortante de ráfagas rompieron la noche desde los manglares.
Las balas pegaban con todo, reventando botellas, rompiendo madera, arrancando gritos.
En un instante la celebración se convirtió en un campo de guerra, cuerpos corriendo en todas direcciones, otros cayendo al suelo, hombres y mujeres arrastrándose para cubrirse, mientras los hombres de Alma y los Moretti reaccionaban al fuego que venía desde la sombra.
Los violines se cortaron de golpe.
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