El cielo de Pembroke Pine estaba cubierto por nubes pesadas como presagios.
Una brisa templada soplaba entre los árboles mientras la casa se mantenía en silencio absoluto, como si incluso las paredes comprendieran la importancia del momento.
En el cuarto principal, Valentín se miraba en el espejo.
Se abrochaba el último botón de la camisa negra con movimientos precisos, casi rituales.
Frente a él, el chaleco antibalas parecía menos una protección física y más una armadura emocional. Cada hebill