A las cinco, el salón principal de la mansión reunió a los Rossi y a los Moretti que quedaban fuera de barrotes. Enzo abrió con el mapa de Miami desplegado, marcas rojas en barrios que antes eran suyos y hoy parecían prestados.
—Nos tiraron con bomba —dijo—. Nos están mirando con lentes agudos. Y anoche hubo patrullas dando vueltas por la vieja bodega de la 22. Esto no es rutina es una cacería, apuesto todo a que los Lazarte, están de la mano con el estado.
La sala de la mansión Rossi estaba en